viernes, 5 de noviembre de 2010

Ahora o ahora, manifiesto por un Málaga mejor

Vuelo en el AVE, caminito a Málaga, e imagino que al llegar al Vialia (me gustaría más que hubiera calado lo de "María Zambrano"), me encuentro una ciudad nueva: Paco, el alcalde, se ha hecho tuitero. Y Adbu... Ibnh... el jeque-jeque ha fichado a un entrenador de nivel, no un desconocido "que no tenía ni idea de lo que es la Liga" (¿qué diferencia hay entre el conocimiento que pudiera tener Jesualdo y el que tenga San Yosé, ninguno de los cuales había entrenado nunca en España? Bueno, es igual, hoy no analizo topicazos mediáticos).

Pellegrini es ya nuestro galáctico, mientras se recupera Rondón, y en tanto en cuanto alguien le enseñe a Quincy "Yons" que al fútbol se juega con un balón para todos, no uno por cabeza. Yo tengo fe en Iván González, cuando no esté lesionado, y me gustaron "Papelito" y Juanmi, o Juanma. Pero no tengo datos suficientes para evaluar las calidades de la plantilla, más allá de la evidencia que dejan los últimos partidos: no tuvimos centro del campo. Traducido al lenguaje de "Manolo", como llamaba hoy un tuitero paisano a Pellegrini: no tenemos Riquelmes, ni Sennas, ni nada parecido que haga carburar al resto. Pero, insisto, no pretendía yo hoy analizar la plantilla.

Tampoco pretendo topicar sobre el ingeniero chileno, pero sí rezo por el delegado, si lo hay, del diario deportivo madrileño que tiene un director videobloguero. Digo que rezo por el corresponsal en Málaga porque supongo que la ira enfermiza del susodicho no descansó cuando las urgencias, el Barça y don Florentino (con Valdano callado y escondido diciendo eso de pío-pío que yo no fui el que lo trajo), largaron al técnico del Real Madrid. Pero ése no es el objeto de mis habladurías de tren. Lo siento por los periodistas, sí.

Hoy, que tenemos técnico de prestigio, que el jeque-jeque-jeque (no me sale el nombre, lo siento y sí me dan ganas de escuchar chunda-chunda) ha dicho que guarda pasta para fichar en diciembre, que alguno ya se imagina el año que viene escuchando en Martiricos la música de Zadok, el sacerdote, mientras la lona-balón de las estrellitas ondea en el centro del campo, justo encima del cauce del Guadalmedina,... Hoy quiero reclamar para éste nuestro Málaga un poco (un mucho) de colaboración: porque siempre hemos sido con el equipo demasiado exigentes, demasiado ilusos, demasiado descreídos, y poquito de arrimar el hombro, de callar, de esperar y apoyar.

Supongo que alguien me gritará para decir que la gente del Málaga paga su abono, que es muy caro, y que jamás ha tenido alegrías. Yo digo que contribuir a hacer un proyecto deportivo, un proyecto de élite para un club de fútbol es algo más que pagar el abono, siempre carísimo, y quejarse porque uno tiene derecho, que lo pone en el carné ("el poseedor de este carnet puede acceder al estadio y quejarse sin límite"): convendría que se implicara todo el mundo en esta batalla, ahora que ha venido uno de fuera a poner la pasta que nadie de casa quiso o pudo poner. La pasta es fundamental. Pero se necesitan además, tranquilidad para, con la pasta, acertar en los pilares del proyecto: supongo que le harán caso a Pellegrini cuando establezca las bases para recuperar una cantera que no hace tanto nos ha dado futbolistas de calidad. O cuando proponga una dirección deportiva profesional, y no un tío que ficha porque tiene nombre de futbolista con pasado malaguista, algún cursillo, y origen malagueño, a poder ser.

Démosle tiempo y confianza a los profesionales, ya que le dimos dinero para gastarse en un proyecto que potencie la cantera, que fiche con sentido, que piense a medio plazo. Copiemos el ejemplo del Villarreal, que creció desde la nada con el dinero de los azulejos pero con la mente de señores como José Manuel Llaneza, Manuel Pellegrini, etc... Pero no queramos que los frutos broten mañana, démonos un tiempo razonable de apoyo, incondicional, sin evaluaciones ni en la grada de la Rosaleda, ni en el Sur, ni en la peña o el bar, ni en la tertulia del Procono o la radio de Paco Cañete (no sé si el maestro sigue dando guerra y si existe Procono, pero se me entiende, ¿no?).

Hagamos del campo de fútbol un estadio fuerte, mientras nos dan el Mundial 2018, nos eligen para ser sede y nos construyen la Nueva Rosaleda, allí por el Puerto de la Torre, en cinco o seis años, no más. Entonces, quizá, si estos señores aciertan, tengamos un estadio del Siglo XXI que no huela a río, un club que produzca jugadores de primera en el Atlético Malagueño, o como se llame; quizá si nos damos ese plazo de cinco años, entonces podremos vislumbrar un equipo de primera, como dice el himno, de los que viven cómodamente entre los diez primeros, compite en Europa con normalidad y mete miedo a los grandes porque les gana sin que nadie en los diarios deportivos nacionales se sorprenda (comencemos aplaudiendo más a nuestro Málaga que al Real Madrid y al Barça, no como ahora). Pido paciencia, implicación, apoyo, serenidad, ganas de tener un Málaga mejor, como el Unicaja, nuestro ejemplo recurrente.

Pido una afición con madurez para vivir entre los grandes, pido unos medios de comunicación razonables, sin forofeos (los periodistas, asumámoslo, jamás sabremos más que los profesionales, los que se dedican a entrenar, a gestionar). Pido unos políticos que ayuden (aunque mi ideal sería un deporte autosuficiente, sin ingerencias de las instituciones públicas, entiendo que en Málaga, el Málaga necesita de los políticos), unos políticos que ayuden sin necesidad de ir al palco a figurar aunque se aburran porque el fútbol no les gusta, ni lo entienden, a un año vista de las municipales. Pido unión, y me siento legitimado para hacerlo como el que más porque hablo solo, porque me partí la ceja derecha con el traje del Málaga hace más de treinta años, sin tener ni cinco, creo, y porque guardo en mis tesoros de niñez la entrada del último partido del CD Málaga, ante la SD Compostela, cuando aún iba al colegio con mis colegas de siempre, a la EGB, creo. Aquel día, de no sé qué año vimos morir nuestro club y éramos cuatro en la grada. Yo estaba allí, y aunque ahora no vaya a la Rosaleda porque la distancia lo impide, quiero saber que en mi casa juega al fútbol un grande. Grande, como mi tierra. La mejó. Ole.

jueves, 4 de noviembre de 2010

De Copas


Dificilmente puedo decir algo, al menos hoy, que esta imagen vale, seguro, más que millones de palabras. Eso sí: entre papá y mamá, claramente, la dorada, que me sigue embobando. No quiero sanas envidias, que la expresión me provoca conflictos semánticos. Mañana os cuento más de las dos: hoy conocí a la Euro, y tiene algún detalle curioso.

sábado, 23 de octubre de 2010

El gesto

¿De verdad alguien cree que Vicente del Bosque, el discreto, el moderado, el prudente, el de la timidez bien entendida, el... Vicente del Bosque, el que conocemos... De verdad alguien piensa que se saltó el estricto y real protocolo por su cuenta y riesgo, en un arrebato de emoción incontrolable, para acudir al graderío a recoger de la mano a Luis Aragonés, Luis Aragonés, y colocarlo a su lado en la foto de los Premiados? ¿De verdad?
Ayer, mi primera reacción fue preguntar si Luis está enfermo, o tenía algún problema físico. Lo noté como apagado, aún en el momento álgido de la cuestión. Me dijeron que no, que no le pasa nada, nada más, aparte de su congénito "pasodetodoymedatodoigualynomemocionoporná". Mi segunda reacción fue curiosear, hasta que me crucé con el maestro Luis del Olmo y me vino a la mente una frase que siempre le atribuí: "La mejor improvisación es la que está escrita". A poco que uno olisquea, percibe que el gesto no fue improvisado, que Del Bosque y los jugadores no hubieran roto el protocolo de la ceremonia sin pacto anterior. Y a poco que uno conoce los entresijos de las mentes pensantes de estos territorios, adivina que el gesto, ése gesto por el que de nuevo le aplauden hoy todos los palmeros de siempre, es suyo porque lo ejecutó bien. Pero no es sólo suyo. Quien lo pensó, quien lo ideó, lo hizo para revertir la cuestión, y de donde alguien quiso hacer un problema (Aragonés, acoplao sorpresa en el evento), el ideólogo encontró una oportunidad de, como por la noche decía Vicente, "dar la imagen de unión en el fútbol español".

Vicente leyó prudente el discurso que tenía preparado sin saltarse una coma. Antes, recogió el diploma de manos del Príncipe, y ejecutó, mientras los jugadores, que parecían saber que el míster iba a acudir a buscar a Luis, no acertaban qué hacer (mirad cómo Javi Martínez no sabía pa donde tirar en esos segundos eternos). Luego, el salmantino dejó que se colocara entre él y Luis el presidente de la RFEF, y cuando le preguntamos por el gesto, volvió a su moderación habitual: "había que dar imagen de unión en el fútbol español", me dijo al menos a mí. Aunque no he podido preguntar a quien me puede responder, imagino que la Fundación, la Casa Real, don Felipe, conocían de antemano el gesto, y lo aprobaron. Por todo ello, hoy me sorprendo (ingenuo yo) con los aplausos uniformes al técnico, al que tenemos que aplaudir día sí y día también, por otras muchas cuestiones, bondades y logros. Pero, creo que por el gesto en sí, a medias. Creo que alguien debería ir más allá. Entiendo es cuestión de ganas, y de interés: vamos, que nadie las tiene, y prefiere quedarse con una bonita verdad a medias. Pero en fin, dejémoslo.


Quiero aprovechar el paso por Oviedo para dejar constancia de varios temitas de la crónica social. Uno: me impactó la delgadez de doña Letizia. Dos: me preocupa que Saritísima se cree una imagen mala, porque es la novia de España igual que Vicente es el abuelo de España (todas querrían ser la elegida por Iker, y ella lo es). Va estirada y distante, y me dicen que ella no es así. Le dejamos un tiempo prudente de aclimatación al cargo: Iker, que ya es maestro de estas cosas, le dirá que sonría, y que simpatice con la gente. Si no lo hace, mal rollo.

Tres: no entiendo la presencia de los Valdanos de la vida entre los invitados a los Premios. Salvo por llamar la atención, y creo que esta cita no lo necesita. Me sorprende divisar a tanto televisivo en el patio de butacas del Campoamor. Los Premios no los necesitan. Me indigna que, con tanta gente de la tierra que deseará, supongo, estar en ese lugar, por raíces, por amor, por costumbre, porque son sus premios, los de su casa,... se regalen butacas a caras bonitas sin relación con el sarao. Por llamar la atención, supongo. Y cuatro: Oviedo no es mi lugar favorito de Asturias, pero me sigue pareciendo una ciudad señora, una Vetusta por la que no pasan los siglos ni las modas. Sólo por sus calles se puede mirar un culo sin pudor (momento al que corresponde la imagen 2), y sin que te insulte la propietaria, fotografiarse con él, o cruzarse con Woody Allen (que se parece a Jabo Irureta, en la imagen 1) y pasear un momento a su lado, sin mediar palabra, ni saxofón. Así, mejor, en silencio, que si coge carrerilla puede ser mu cansino, el hombre. Como sus pelis.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Idioteces baratas, desde 3.000 euros

Antes, no me molestaban. Tampoco me hacían gracia, pero los dejaba pasar, sin más. Desde que el individuo con gorrito de caganet se quiso lanzar sobre nuestra Copa del Mundo en el Soccer City, el pasado 11 de julio, no los aguanto. Aquel, por lo visto, es profesional de esto, y le deben de importar poco las multas. Imagino su tarjeta de visita: “Fulanito de las Narices” (no me da la gana citarlo), “Espontáneo. Salto a cualquier campo de fútbol del mundo, y en el momento más inoportuno. Por un módico precio, puedo ponerme tu publicidad en la camiseta. Para desnudos, consultar ofertas. Precio especial si me patrocinas el culo”.

El del martes en el Bernabéu, sin embargo, no me parecía un “profezioná”. Más bien afisionaillo de tres al cuarto. Al tiempo que los guardias de seguridad mostraban sus carencias físicas, si de correr o esprintar hablamos, éste enseñaba sus poderes: “Yo soy Superman”. El tipo se debió ver cantando a dúo con Bustamante. O como protagonista feliz del videoblog de algún director de periódico. Se vió lanzado a la fama, recibido por las más altas instancias deportivo-político-sociales a nivel mundial, después de recorrer el césped inmaculado del Bernabéu, por donde pisa San Ce Erre.

Eso sí, a buen seguro que no se vio en comisaría, donde las fuerzas de seguridad del estado lo debieron acompañar ipso facto. O en el juzgado, cuando se declare el juicio, y le expliquen que, a poco que se aplique la ley, le tocará sacar el fajo de billete. Estoy convencido de que estos pájaros, como otros que se lanzan al césped alegremente, por hacer la gracia con los coleguitas, no saben lo que les espera. La ley 19/2007 contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, en su artículo 2.1.d) define como “acto o conducta violenta en el deporte, la irrupción no autorizada en los terrenos de juego”. Más abajo, en el capítulo de saciones, se califica dicha conducta violenta como “infracción grave”. Y establece una multa para la gracia de entre 3.000’01 y 60.000 euros. Además, al margen de otras acciones, desde el punto de vista penal, que se podrían ejercitar en función de la gravedad de la gracia, se establece la prohibición de acceso a recintos deportivos de entre 6 meses y 2 años.

Vamos, que el Superman del otro día, a poco que el juez sea benévolo, va a tener que soltar un mínimo de 3.000 euros (que pueden ser más). Y que se olvide, por un tiempo, de volver al fútbol. Tengo dudas de que, aún sabiendo lo que les espera, los macarras que deciden hacer la gracia se corten. Pero, al menos, si entre todos dejamos claras las consecuencias, a los niños sin malear de hoy en día, a alguno, le quitaremos las ganas de hacerse el simpático saltando a un campo de fútbol. Y de paso, nos evitamos el espectáculo lamentable de cuatro guardias asfixiados hasta que placan al interfecto.

P.D.: la UEFA multará al Real Madrid por el asunto, pero descargo al club de más responsabilidad que ésta, porque en materia de seguridad ha dado muestras más que suficientes de trabajar de manera extraordinaria.

sábado, 16 de octubre de 2010

"Cui jodiest?"

Me parto y me mondo (grande, el Luisma), con los editoriales de los Pereozdicos deportivos sabatinos. Sí: mea culpa (hoy tiro mucho de mi sobresaliente en Latín de 2º de BUP). Por leer (emocionada enhorabuena a mi admirado Edurado Mendoza. ¿Qué diría Gurb si volviera estos días a la tierra?). Leer según que diarios deportivos madrileños perjudica gravemente la salud, al menos a mí. Pero hoy quería tomarme el cafelito sabatino sabiendo qué se decía de la ausencia de los campeones del mundo en los Premios Príncipes de Asturias (me atrevo a decir, sin miedo a equivocarme, que la distinción es la más prestigiosa que tenemos a nivel nacional, ¿o no?).

Antes de rajar: una máxima. Afirmo, rotundamente: según un sondeo elaborado por Hablando Solo, me consta que una parte de los veintitrés campeones del mundo quería, deseaba estar en Oviedo el próximo viernes. Doy fe. No lo creo, lo sé. Ahí queda ezo, Maria Tereza (grandes, Flo y el otro; de la chica rubia, no hago declaraciones).

También antes de rajar: una certeza. Los Premios no deslucen porque los jugadores falten. Creo que en esta historia pierden más ellos que la institución. Cuando pase el tiempo, y recuerden que tuvieron la oportunidad única en la vida de asistir al Campoamor como galardonados, se arrepentirán. Si no lo están haciendo ya, que son jóvenes e inconscientes a ratos.

Y una realidad: estaremos Vicente del Bosque, dando el discurso y recogiendo el premio, ¡¡¡¡¡y yo!!! ¡¡¡Sí, amigos!!! Son mis primeros premios Príncipes de Asturias, como informador, pero bueno, mientras no lo reciban las chicas de la Sub17, brillantes medalla de bronce en el Mundial de T&T, tendré que ir a currar.

La rajada: me dan casi tanto asquito los argumentos de los periodistas atrincherados, como lo que oí anoche en la tele, mientras cenaba agradablemente con unos amigos (estaba puesto el Jorgejavié con la princesa del pueblo). Traduzco libremente la personal lectura rápida de los editoriales: el del Plus se queja de lo lamentable del asunto, porque la culpa de todo es del jefe de Mediapro, que ha puesto los horarios a su antojo, para fastidiar los Premios. Lo único sensato que apunta es que en esta historia, los entrenadores han cumplido con su papel: "Si yo decido, no van". Es obvio que, como en todos lados, si manda patrón, no manda marinero (Guardiola y Mou, que yo sepa, son marineros). Pero ahora voy con eso. Porque el del periódico de enfrente, de cuyo nombre no voy a acordarme por higiene, tímido como no ha sido nunca, le echa el muertecito del problema a la RFEF y a la Liga: "cambien el calendario, cambien el calendario". ¿Por qué un editorialista tan virulento, tan Güiliangualas de la vida y el deporte, tan Robinjú de las causas blancas, se refugia en un susurro para solucionar el asunto? Sin querer confirmar el dato, supongo que tanto uno como otro son jurado del Premio. Algo tenían que decir, los dos, claro.

Podría cerrar el asunto apuntando a mis responsables del tema: diré, tan sólo, que lo justo es que los máximos representantes de los clubes hubieran asumido la responsabilidad de la ausencia de los futbolistas en el premio. Don Florentino y el de Naik tiene la decisión última sobre el tema, en lo que al permiso se refiere. Más que nada porque dos instituciones como el Real Madrid y el FC Barcelona quedan muy retratadas, y salen feas, con esta jugada. Ellos verán. ¿Por qué no dicen nada? No sé. Pero sigo: el operador de televisión poseedor de los derechos de los partidos, que sugiere con fuerza para que la Liga dicte los horarios, ¿tiene beneficio en función de si los dos equipos juegan el sábado en vez del domingo? Personalmente, no se lo encuentro. La LFP, por su parte, tan reivindicativa cuando tiene que pedir dinero público de las quinielas para intentar maquillar sus cagadas presupuestarias, debería ser respetuosa con el evento en cuestión. El señor que le da el dinero de las quinielas a los clubes, el mismo que lidera la brillante lucha contra el dopaje en nuestro país, y que quiere ser el mejor alcalde, el rey... Él, como representante del Gobierno, ¿qué está haciendo para arreglar el embolao? Alguno dirá que no hablo de la Federación, "porque te paga": ¿qué puede hacer la Federación, que no tiene decisión en los calendarios, ni los horarios, ni puede presionar a los clubes, ni quiere ni debe presionar a los jugadores? Nada. Ir y recoger, orgullosa, el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes. Una vez en la vida.

Al final, y después del rollo patatero, termino donde al principio. Porque, al final, insisto, la cuestión se resuelve tirando del saber de los clásicos, de la máximas que el Derecho nos regala (ya he estudiado algo del Máster, je je), y de una pregunta recurrente cuando Grissom tenía que resolver un caso en el CSI de Las Vegas: "Cui prodest?", que si se traduce del latín significa: "¿A quien beneficia?". Mi particular remiendo a la frase reformula la cuestión: "¿A quien le jode que la Selección se lleve el cariño de las gentes, la atención de los medios, los premios por el trabajo bien hecho?". Yo tengo clara mi respuesta. No la digo, que me canean. Pero, insisto, como si fuera Florentino Peñafiel en su trono: ahí lo dejo, Maria Tereza.