martes, 29 de junio de 2010

El dulce canto de la vuvuzela


(publicado en Málaga Hoy, el 27/06/2010) Había quedado con la protagonista del día a tomar un café, y me fuí al "Plaza Mayor" de Potchefstroom con tiempo para darme una vuelta y comprobar que los jugadores de "la Azul" habían revolucionado el centro de ocio. Iniesta y Pedro en el italiano con sus respectivas y unos amigos; el otro Javi Martínez, y familia, en el asiático. Hasta la chica de la tienda de ropa deportiva afirmaba haber recibido la visita de "Toures", el del Liverpool. Éste no es un dato confirmado. El resto, sí. Supongo que les agrada ir de compras o comerse unos espaghettis sin tener que firmar trescientos autógrafos. Todos, salvo Fernando. Es lo que tiene ser una estrella mediática de la Premier.

A lo que iba. Tenía pendiente una entrevista con la Señora Vuvuzela, así que me puse las espinilleras, porque intuía charla dura. Tiene motivos para ello. Me había documentado para la charla, y sin sorpresa vi que en estos días se había convertido en recurso fácil incluso para políticos. Blanco, el del "pepé", había dicho que Rajoy, el del "soe", es una vuvuzela de la crisis (¿es al revés? no me interesan los políticos, disculpas). La Señora Vuvuzela, en lo sucesivo "Vuvu", venía de buenas. Jabulani me había recomendado. Zakumi, también. Eso no quita que marcara territorio en el minuto uno, como Chile el otro día: "¿Cuantas vuvuzelas llevas compradas?". Eso es chantaje emocional: no he comprado ninguna pero tengo peticiones pa aburrir. Y también, ruegos para que no las lleve. "Vuvu" genera tantos amores como odios. Hablamos de sus orígenes zulús, de los que podéis saber en la wikipedia. Y me contó que su sonido emula el de los elefantes. No había caído pero se parece. Claro que cuarenta mil elefantes bufando no serían un espectáculo grato para oidos delicados.

"Tú, español, como todos los españoles del mundo, no tenéis motivos para hablar de mí. Vais dando gritos por la vida. Se os nota en cualquier sitio del mundo. Sois escandalosos por naturaleza. Como yo, pero lo mío no tiene arreglo, es genético. Bueno, lo vuestro también". Vale. Tocado. Le doy la razón, por ganármela y porque la tiene, la razón. He leído que ya se usó en Argentina'78 algo parecido, y he tenido que convivir con Murphy, su ley y la aplicación práctica a los estadios de fútbol siempre. A mí me toca sí o sí, al lado, el de la bocina de las narices que ni siquiera tiene que esforzarse en emitir berridos. "¿Y qué me dices de los puros?", continúa "Vuvu". "Imagina a setenta mil señores fumando en un campo. ¿Se quejarían los jugadores? ¿Lo prohibirían las autoridades?". Le contesto que ya no se puede fumar en las gradas de los estadios. Y replica: "Vale. Ya sé que Manolo es amigo tuyo. ¿Qué pasa si aparecen setenta mil Manolos con setenta mil Bombos en un campo? O con eso que tenéis en España, como se llaman, castañas. Me hace gracia que los árbitros entrenen con sonido ambiente ficticio, con nuestro sonido. ¿Por qué no entrenan a que el fondo sur les tire quince mil rollos de papel del culo, perdón, higiénicos, antes de empezar un partido? ¿Van a limitar el nivel de decibelios si cuarenta mil tíos entonan clásicos populares como el "sevillano el que no bote, es, es" hasta hacer reventar los timpanos?".

Me tiene arrinconado, le corrijo con las "castañuelas" y le confieso mi percepción. Ante lo nuevo, lo exótico, es fácil tirar de recurso pueblerino y criticar por criticar. Y más si se juntan cuatro periodistas deportivos aburridos. Error. Le he dado pie a cebarse: "Éstas son historias de informadores escasos, que agarran un comentario perdido sobre lo molestas que somos, y a morir con ello. Por cierto, ¿tú eres el periodista que se quedó encerrado en un ascensor en Pretoria?". Sí, pero no hago declaraciones. Es una chorrada. Me podría haber pasado con cuatro chicas pero sólo me acompañaba un compañero que lo pasó peor que yo, y que el torero de turno en España. "Pues yo oigo la radio, y lo dijeron: dos periodistas atrapados en un ascensor. Y lo de la pedrada. ¿Te parece normal hacer noticia de una pedrada perdida? En España os pasa cada fin de semana, en uno de cada cuatro partidos de fútbol. Los de un lado apedrean el autobús del otro lado. Y aquí os cae una piedra sin dueño y ya tenéis titular. La prensa española, atacada. Lo siento, pero no cuela". Agacho la cabeza y me ofrezco a pagar el café, es lo menos. "A mí, todo esto me entra por una parte y me sale por otra", nunca mejor dicho. "Iba a decir que me la sopla, por hacer una gracia, pero es grosero, ¿no?". Le digo que en España sí, pero me ha dado un titular. Es grosero, sí. Cambio el titular. "Y, entonces, ¿lo vuestro es música celestial para los oídos, no?", ironizo. "No me toques la trompeta, guapito, y afeitate, que yo te leo y no has cumplido", me dice. "Lo cierto es que a mí, ya, no me molesta. Eres un protagonista más del Mundial, como los Bafana Bafana o Maradona. Él es más grosero, creo. De todo modos, ¿te importa no gritar cuando hablemos? Es que la gente lleva mirando una hora, y yo no soy un español normal, corneta de las narices". Donde hay confianza...

sábado, 26 de junio de 2010

Fotobló en Sudáfrica (II)


Me gustaría hacer un fotobló monográfico sobre los colores de África, y enseñaros lo que estoy intentando ver en este país, pero si me pongo serio esto va a ser melodramático, y ya cuando después de ganar el Mundial estemos sensibleros, lo monto. Ahora, algunas fotografías de lo que recorro por estos lares del planeta. Ah, bien que voy a cambiar de aires. Johannesburgo, Pretoria y Potch ya los tengo medio calaos. El lunes, a Ciudad del Cabo. No es como hacer turismo del normal, pero algo da tiempo a ver. A la izquierda, una imagen de Joburg, que es la forma corta de decir Johannesburgo. Aquí jugamos en Ellis Park, donde la peli de Invictus y los triunfos de Mandela con el Mundial de Rugby en el 1995, creo que era.
Ésta es ciudad complicada, pero como ganamos a Honduras, pues Joburg es una ciudad estupenda. Incluso sus controles de velocidad. A la izquierda, una muestra. El tío con una cámarita para medir si te pasas de la raya, y un poco más atrás, el coche escoba empurando a la gente. Ah, no, espera. Esto fue camino de Mamelodi, que es uno de los barrios ocupados por la gente de raza negra, a las afueras de Pretoria. Allí estaban concentrados Undiano, Fermín el del banderín, y Juanqui, el otro linier del trío arbitral español. Éste es un país de tremendos contrastes, y por eso puedo hacer una foto de campos de fútbol en primer plano y minas de oro en segundo. Eso sí, por estas fechas, los campos de fútbol, y de golf, y de lo que quieras, salvo que los riegues, están del color del que se muestra.
Y aquí, pa regar, los meaeros. A lo mejor incluso soy un poquito burro, pero nunca había visto hielo en los urinarios de tíos. Hielo. ¿Pa qué? Ni idea, pa refrescar las ideas, supongo. En todos los aseos de este pais. Alguno que piense en marranadas. Yo no voy a reproducir las que he escuchado inventar. Cambio el tercio, mejor. De Joburg y Ellis Park, dos instantáneas más. Una, la de los santos con cara de malos que adornan el barrio donde está el estadio, que es zona pobre, de las que por la noche da mal rollo. Aquí dicen que la mayoría es cristiana, pero hay grupos alternativos. De otras religiones u otras variantes del cristianismo. No sé a cual pertenece el santo feo éste que os muestro. Pero es feo de narices, el santo. Qué feo. El de la derecha, quiero decir. Oj... A todo esto, cuando llego al estadio y veo un edificio ocre que hay enfrente, sí... Leeis bien. Es la Alhambra de Joburgo. Ahí estamos. No tengo ni idea de qué alberga el edificio en sí, un mercado, o yo qué sé. Pero de la inspiración no cabe la menor duda. Sí, señor. Graná hasta en Johannesburgo.

Alguna cosita más os tengo que contar, por ejemplo, que ya conozco al Jabulani, al que ya os presenté hace poco, y a Zakumi, el leopardo mascotita del Mundial, que menos mal que sólo hay uno, no como en Corea, que había tres y eran cada cual más feo. Éste me han contao hoy que tiene nombre en clave: Za es como Sudáfrica, no me preguntéis por qué. Y kumi es 2010. No me lo termino de creer, pero parece ser que es así. Ya miraré la wikipedia. Y he conocido también a Simba, yo que soy un admirador suyo de toda la vida. Ya os mandaré más fotos chulas del sitio éste en el que he estado, que se llama Bona Bona. Es un camping, como un lugar donde celebrar bodas, pero en vez de borracheras, te vas a ver leones y rinocerontes, y tigres... En fin. Más sano. Ah, me reclaman que explique por qué me quedé en un ascensor de Pretoria encerrado. No sé. Pero asi fue y uno que vino, en teoría a ayudar, en vez de eso, se fue a contarlo a su radio como si la noticia del siglo fuera. Una gilipollez. Salvo que me compañero de viaje era claustrofóbico, y se puso como tal. En fin, chorradas varias. Si por lo menos me hubiera quedado con una modelo, como Chendler Bink en Friends cuando se fue la luz, pues guay. Así que nada, otro día os pongo la fotito.

domingo, 20 de junio de 2010

Fotobló en Sudáfrica (I)


Éste es un repaso en imágenes a las cosas que me pasan por la cabeza y en estas tierras de Dios, y algunas más. En fín, pensamientos vanales, tecnologías punta, como la del sistema de riego manual del colega que reorienta la dirección del agua a lo chapuzas, como si fuera un crío que quiere mojar al coleguita tonto. El señor en cuestión no es de la zona, de esta zona. Más bien es de la zona de Murcia, de donde los señores de Murcia de Ninette. Otro señor, el de la foto de la derecha iluminado, debe ser el alcalde de Potch, que ha empapelao la ciudad con sus carteles de bienvenida a la Roja. A lo gigante. Simpático el señor. A mí me recuerda a Gil.
Si pudiera llorar de alegría, o crear el día de San Arbizu, lo haría. De hecho, voy a crear un grupo de feisbu del cocinero de la Selección, que es el autor de esa cocina, nada de autor, pero emocionable... De echar lagrimones entre los callos, la tortilla y el jamón de la pata de los mil euros la pata. Ya os he hablado de ella, y así veis que existe....

Aquí, eso de identificar el juego del Barça con el de España lo llevan a su máxima expresión. Prometo que sólo había carteles que asociaban la bienvenida a España, en el carrefur de Potch, con el escudo del FC Barcelona. Vamos, que no había de otros, y no quiero señalar. En fin, el fútbol es así, que nadie se lo tome a mal.

La gente no se cree que haya hablado con el Jabulani. Bueno, pues aquí teneis la prueba documental gráfica. El Jabulani y yo en el momento de la charla. De hecho, he ido más allá en mis conversaciones con los protagonistas maltratados del Mundial, y si mi primera exclusiva fue con el balón de Adidas, la segunda se está gestando con la vuvuzela oficial de Sudáfrica. Otra maltratada, y con razón, que la charla que hemos tenido a grito pelao ha sido dura, sobre todo para mi oido. Pero ella se defiende, ya os contaré. De momento, la instantánea donde le recojo el sonido para la entrevista al baloncito. Que ya me llevaré uno pa los partidos de los lunes en Alcalá, que no se preocupen los compañeros del furbo.

Impactante ha sido el nivel de tensión laboral con el que vi trabajar a los vigilantes de la playa de Durban. Abajo, la imagen en cuestión de uno de los señores, en una playa donde se supone que hay tiburones blancos gigantes (esto es dramatización mía). Me gusta el del primer plano, que va con calma, y los dos del fondo. Uno que debe ser un vigilante-flotador, que ya me diréis a quien va a salvar, qué grande el tío... Y al lado, una mancha amarilla que es otro, durmiendo, a lo tenso, ya os digo. Que parecía esto Copacabana, en vez de la playa de Durban.

Hablando de bichos, y de tiburones. Os conté que había visto tiburones blancos y un montón de pescaos en uno de los cinco acuarios más espectaculares del mundo. El descubrimiento de la mañana, sin embargo, fue el pez con cara de señor triste. A la derecha. Es una especie con cara de persona. De hecho, debe ser una reencarnación de alguien. No sé a quien me recuerda, pero es una persona, seguro. Entre los compañeros, sacaron más de un parecido: que si a Berto el de la Sexta, que si Pedrerol el que no se donde está....

Otro momento a lo tenso, en la imagen de la izquierda, el señor que custodia el Bombo de Manolo. Sí, el de Manolo el del Bombo. Bueno, pues ése que se ve abajo, parcialmente, es el tal Bombo. No se ve, pero hay varios sistemas de seguridad impidiendo con todo tipo de tecnologías punteras que el señor Bombo del señor Manolo, que tiene compraos a todos los empleados de hoteles, se mueva del sitio por voluntad ajena, ya que por la propia, como mucho, podría rodar, pero en cuesta abajo, obvio. A la derecha, un cachondo folclórico. Aquí la gente se ríe por definición, y eso es sano. Pero supongo que no le hará mucha gracia estar vestido a lo tradicional, bailando a lo tradicional, para divertimento de turistas macarras que se descojonan de él en la cara y le hacen fotos. Me imagino vestido de rondeño y bailando verdiales para que me hagan fotos los guiris y me dan ganas de apalearlos. Bueno, pues éste se lo pasaba de lo lindo.

Por lo demás, un par de instantaneas laborales. A la izquierda, con Gaspar, haciendo las transmisiones de Clubseleccion.tv; bueno, más bien preparando el tema, en una carpa que igual nos induce a la congelación, que volamos por el viento, o yo qué sé. Y luego dicen que los de la tele viven bien. Y a la derecha, en plan tenso, también nosotros, en la maldita sala de prensa del maldito y precioso estadio de Durban. Que mira que era bonito, pero que jodío que salí de allí. Estoy con Garazi Barriuso, la joven profesional en prácticas que completa el Team Web RFEF junto a Menayo y los dos de la otra foto. Conste. Me he tirao un buen rato para hacer esta composición de texto y fotos. Espero que la disfrutéis. Y ya que tengo más o menos controlada la mecánica, os iré mandando más fotitos comentadas estos días. Hala, voy a ver a Camerún, o a Dinamarca. O a ninguno. Lo que diga Julio. ¡Andá! No he pedido derechos de imagen a mis acompañantes en las fotos... Voy a aporrear puertas, a ver si no molesto, mucho. O sí.

viernes, 18 de junio de 2010

Diego, el Pipa te espera...

Soy feliz en mi mundo zen, y por eso no me entero de que Sara entrevista a Iker y son portada del Times, ni de qué ha pasado en con la deforma laboral de ZP (no hay errata, pone deforma, no reforma), y me divierte mucho que un tal Chicarita, o algo así, eche a Francia del Mundial. No por Francia, desde el respeto y la admiración, que nadie crea que digo "a mí, Francia, plín", que lo dije de Paco González y me tuve que exiliar a Potchefstroom. Me impacta, hoy que me colé en el vestuario de la Roja y vi las botas de los jugadores personalizadas, leer algunos mensajitos tiernos de oooh. Hay uno que pone XXXX + Cynthia en sus botas. Otro que las tatua con un "Azahara"... Pero me han gustao las de Jesús Navas, el hombrecillo inmerso en unos auriculares gigantes, que pone en sus botas "A disfrutar". Con dos cordones.

Tenemos un camarero al que llamamos Sam, en homenaje al de "tócala, otra vez, Sam" (claro, si se llamara Pepe, sería "tócala otra vez, Pepe"). Bueno, es igual. El tío está feliz de la vida con los espanioles. Aquí les han debido dar el curso nacional del pulgar arriba. El gestito del oquei clásico lo repiten cada vez que les dices algo. Lo entiendan o no. Que siempre está el Roberto Gómez de turno que les habla a gritos en castellano y pretende hacerse entender. Pues nada. Sam, y todos los demás sonríen, y pulgar arriba. Luego te cuelan el potaje asqueroso y salao que nos han colao estos días atrás, pero con pulgar y oquei. A mí me mola lo bien que nos tratan, desde la pobreza y la necesidad, pero nos tratan de lujo.

Hoy me he puesto púo de comida española. Tortilla de papas a lo vasco, poco hecha, no como me gusta a mí, pero bueno. Jamón de la pata de los mil euros la pata. Te cagas. Armóndigas de no sé donde. Huevos fritos. Un vino do país que se llama The Chocolate Block. Rico. Callos que no he probao porque no me gustan. Pero tenían buen color. Y qué más... Bueno, Menayo no ha cenao, casi, del atracón que se metió en la comida.

En mitad del banquete ha metido el Pipa los tres chicharritos. Los he celebrado. Y eso que tenía al otro lado del comedor a los chicos de la Roja. El Pipa es el Pipa. Se lo merece. Siempre me acuerdo del día que coincidimos en un ascensor del madridismo, en Valdebebas, y me preguntó si me había dicho Schuster si iba a jugar él, "al menos", un partido de Copa, de esos que jugaban sólo los suplentes. Le dije que estuviera tranquilo. Y acerté. Pa una vez que no me equivoco, tendré que decirlo, ¿no? Me gustaría que fuera el pichichi del Mundial (nosotros vamos a repartirnos goleadores). Dije el día del debut de Argentina que si arreglan lo de la residencia de tortugas octogenarias que tienen por defensa los apunto al Mundial Lo dije el primer día. Conste. Tengo testigos. Así que hoy no me apunto mérito y si palman me apuntaré demérito. Ahora, supongo que Diego, el Diego, el de la mano tramposa, querrá ser ejemplo de que sus palabras no son vacías y de que él, si hay que ir, se va. Imagino al Pipa tirao en la cama de su habitación, y diciendo: "Pasa, míster, estoy preparado. Empieza por donde quieras". ¿Cómo era eso que decía Torrente? "Pero sin m...". Pos eso.

miércoles, 16 de junio de 2010

Jabulani: "No soy culpable de las cantadas, me han apaleado"


(artículo publicado en Málaga Hoy el 14/06/2010) No preguntéís como, y en qué circunstancias, porque me pidió discreción, pero el señor balón del Mundial ha querido, en exclusiva con este cronista viajero, defenderse de los ataques, acusaciones, burlas y mentiras que se han vertido en estas semanas sobre su persona, o mejor, sobre su ser. Antes de comenzar la entrevista, quise aclarar un dato. "Señor Jabulani, no sé como dirigirme a usted, es decir, no sé si llamarle balón o pelota". Uno, de chiquitillo, siempre jugaba a la pelota en el Parque Suárez, pero suena más serio lo de "balón". El africano afirmó sentirse neutro, así que uso ambos términos indistintamente. La charla se mantuvo en zulú, para lo cual compré un diccionario español-zulú/zulú-español cuya factura pasaré, por supuesto, a mi gerente favorito.

La historia del acoso que está sufriendo parece artificial. El protagonista no le encuentra una razón definida: "Llevan un año de probaturas conmigo. Me han destripado por milímetros. Soy lo último en tecnología aplicada. Jugué la final de Copa que ganó el Sevilla al Atlético. He sido el balón oficial del Bayern de Munich, y allí no nos fue nada mal. Sólo Mourinho, que maltrata a mi colectivo, nos ganó".

El caso es que destacados futbolistas se han pronunciado en su contra: "Me han llamado de todo: que si soy un globo, un melón, un pato "mareao"; que si en Sudáfrica se confundieron y han hecho uno de rugby, que si mis colorines son una horterada,... No es justo, no es justo, sobre todo por mi familia. Mi predecesor, el Teamgeist sufrió una campaña parecida. Ahora está alejado del mundo, depresivo". Lo cierto es Jabulani no es más ligero que los anteriores. Está en 440 gramos, tiene una circunferencia de 69 centímetros y cumple con todas las normas que marca la FIFA al respecto: "hablo porque sé la que me va a caer. Ahora tendré yo la culpa de que en Inglaterra jueguen sin porteros desde siempre, y de que el tal Green o éste otro de Argelia, Chaouchi, se zamparan con toda la guarnición dos disparos de los facilitos". La superficie y el tacto, dicen, son distintos, pero me da que no debería ser un drama. Estos días he visto a niños jugar con algo parecido a una pelota de fútbol, en poblados que apenas tienen recursos para juntar tres palos para hacer una porteria en un campo de tierra negra, dura, y empedrada. Y son felices.

Aprovecho que el señor esférico está con ganas, y le tiro de la lengua: "a mí me parece que esto responde a una guerra comercial. Mi gente, la de Adidas, le ha ganado la partida a los de la otra marca que no voy a mencionar. Por muchas botitas fosforitos que saquen, al final del Mundial, la gente me recordará a mí, y no a las botas de la rayita torcida... ¿Sabes que he pensado estos días? Su marca alude a la "victoria" en griego. Resulta que mis papás me pusieron "celebrar" en zulú. ¿Y si se han cabreado por casi copiarles el concepto?". Me parece pelín enrevesado el argumento. Se refiere a Nike, supongo, que ciertamente viene de un vocablo heleno. Entiendo que la rivalidad es inevitable y ver fantasmas, con la que le está cayendo a la pobre pelota, también.

Ha cogido confianza, y va lanzado. Habla solo, como yo, pero a lo nostálgico: "decía Reina que soy un pato mareado, pero me siento más bien un cisne apaleado. Me pinto de dorado en homenaje al oro que sustentó a Sudáfrica durante siglos. Pero, ¿sabe que tengo 11 colores, como los 11 jugadores de un equipo? ¿Y que la inauguración fue el día 11 de junio y la final será el 11 de julio? Tenemos un balón especial para la final. Se llama Jobulani, en homenaje a la ciudad, Johannesbugo". Desde luego, no se les ha pasado una a ustedes, le digo, por intentar zanjar la entrevista, y se la tiro: "Oiga, todo esto del 11 y del nombre, ¿no tendrá nada que ver con profecías zulús sobre ataques terroristas, el fin del mundo o en relación con un nuevo orden mundial, no?". Divago pensando en un nuevo bestseller de Dan Brown con el Jabulani de protagonista. El señor pelota me ha contagiado. Es comprensible. Estoy a punto de preguntarle si en realidad el color dorado es oro de verdad, que solo así se comprendería que la réplica oficial cueste veinte mil de las pesetas de siempre. Pero me contengo, que Jabulani está llamando a Zakumi el leopardo, y quiero huir antes de que me líen más y rajen de Naranjito.